Qué ver en Chengdu: 10 imprescindibles que no te puedes perder
Lucía Bernal de la VegaPeriodista de viajes culturales y patrimonio
· 5 min de lectura

Hay ciudades que abrazan al viajero con un ritmo pausado, aroma a especias tostadas y el susurro constante de una taza de té verde humeante. Si estás preparando una aventura por el gigante asiático, saber qué ver en Chengdu es el billete de entrada a la capital mundial de los osos panda y a una de las urbes con mejor calidad de vida de toda China.
Sus calles huelen a pimienta de Sichuan, a incienso antiguo y a humedad de bambú, mientras el eco de las risas resuena en las tradicionales casas de té. Si caminas sin prisas por sus parques, descubrirás que el lema local de la lentitud es toda una filosofía de existencia.
La Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes
Es la razón principal por la que millones de viajeros aterrizan en esta provincia del suroeste. Situada a unos 10 kilómetros del centro urbano, la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu recrea el hábitat natural de estos icónicos mamíferos en peligro de extinción. (Y ver a las crías rodar por la hierba o masticar brotes tiernos al amanecer es una experiencia enternecedora que justifica madrugar). La entrada general ronda los 55 yuanes y conviene llegar a primera hora para evitar aglomeraciones.
Las callejuelas históricas de Kuanzhai
El callejón ancho (Kuan) y el callejón estrecho (Zhai) conforman el complejo de arquitectura tradicional mejor conservado de la dinastía Qing en la ciudad. Este entramado de patios de ladrillo gris alberga hoy tiendas de artesanía local, boutiques de té y pequeños puestos de comida callejera. Pasear por sus adoquines al atardecer, cuando las linternas rojas comienzan a encenderse, es un auténtico regalo visual.
El bullicio tradicional de la Calle Jinli
A pocos pasos del templo principal se despliega la animada Calle Jinli, un callejón peatonal que recrea la estética de la antigua China medieval. Sus casas de madera de dos plantas albergan tenderetes de marionetas de sombra, artesanos del azúcar soplado y puestos de aperitivos locales. Es el lugar perfecto para comprar recuerdos y probar el famoso pincho de tofu fermentado.
El Templo Wuhou y la memoria de los Tres Reinos
Dedicado al legendario estratega Zhuge Liang y al emperador Liu Bei del periodo de los Tres Reinos, el Templo Wuhou es un remanso de paz flanqueado por cipreses centenarios y estanques de lotes. Fundado originalmente en el siglo III, el complejo combina santuarios ancestrales con estatuas históricas y jardines imperiales de gran belleza plástica. La entrada general cuesta unos 50 yuanes.
El Monasterio de Wenshu y su calma budista
Ubicado en pleno corazón urbano, el Monasterio de Wenshu es el templo budista mejor conservado de la metrópoli. Construido durante la dinastía Tang, sus patios interiores albergan una valiosa colección de obras de caligrafía, estatuas de jade y campanas de bronce. En sus aledaños, las teteras tradicionales bullen sin descanso mientras los locales juegan al mahjong bajo la sombra de los árboles.
El Parque del Pueblo (Renmin Park) y la cultura del té
Si quieres entender cómo respira el habitante local, debes visitar el Parque del Pueblo por la mañana. Este gran pulmón verde acoge a cientos de personas practicando taichí, cantando ópera de Sichuan o participando en el famoso «mercado de matrimonios» de los fines de semana. No te marches sin sentarte en la histórica Casa de Té Heming para pedir un té de jazmín servido con teteras de pico largo.
Las vibrantes compras en la Calle Chunxi
Para constatar el contraste entre el pasado milenario y la hipermodernidad asiática, la peatonal Calle Chunxi ofrece un despliegue infinito de centros comerciales futuristas, moda y gastronomía de vanguardia. Es aquí donde se encuentra el famoso y titánico oso panda gigante de arte urbano trepando por la fachada del centro comercial IFS, convertido en el icono fotográfico moderno del municipio.
El Museo de Chengdu y su legado milenario
Ubicado frente a la gran Plaza de Tianfu, el Museo de Chengdu es uno de los espacios culturales más completos del país. Sus múltiples plantas albergan colecciones de marionetas de sombra, cerámicas de la Ruta de la Seda y artefactos arqueológicos de las antiguas civilizaciones de Shu. La entrada general es completamente gratuita previa reserva digital.
El Templo de la Eterna Primavera (Qingyang Gong)
Considerado uno deiros de los templos taoístas más antiguos e importantes del sur de China, el Qingyang Gong destaca por su sala octogonal de los Ocho Trigramas y sus estatuas de cabras de bronce. El ambiente está impregnado de misticismo y volutas de incienso que ascienden hacia los tejados tradicionales revestidos de tejas vidriadas.
Consejo de viajera: La gastronomía de Sichuan es famosa mundialmente por su nivel de picante extremo gracias a la pimienta local (*hua jiao*), que adormece ligeramente la lengua. Cuando te sientes a disfrutar de un auténtico *hot pot* tradicional, no dudes en pedir la versión de olla doble (*yuanyang*) para combinar la base picante con otra de caldo de pollo suave y apta para todos los estómagos.
Chengdu en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Cómo organizar tu ruta por el suroeste de China
Planificar tu visita a Chengdu requiere dedicarle al menos tres jornadas completas para compaginar la visita matutina a los pandas con los templos urbanos y las excursiones cercanas, como el Gran Buda de Leshan.
Utiliza el eficiente metro subterráneo para moverte entre distritos y calza zapatos cómodos para caminar sin pausa por sus calles empedradas. ¿Te vienes a descubrir la ciudad más entrañable del gigante asiático?
Escrito por
Lucía Bernal de la Vega
Periodista de viajes culturales y patrimonio. Lucía Bernal de la Vega, nacida en Valladolid en 1991, es periodista especializada en viajes culturales, patrimonio, escapadas urbanas y turismo histórico. Estudió Periodismo en la Universidad de…
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